GACHAS DE NOÉ O ASHURA

Ingredientes

  • 1/2 k de cebada a remojo 24 horas
  • 2 cucharadas de miel o azúcar
  • 100 g de garbanzos cocidos, con poca sal
  • 100 g de carillas cocidas con poca sal
  • 8-10 orejones de albaricoque en trozos
  • 4-5 dátiles naturales, en trozos
  • 2 puñados de pasas, Alicante o sultanas
  • 1 puñado de piñones
  • 1 puñado de almendras
  • 1 granada mediana desgranada
  • 2-3 puñados de cada una de las frutas de la Ashura
  • Agua
  • 2 palos de canela
  • 2-3 cucharadas de agua de rosas--opcional

La Ashura o gachas de Noé, al menos yo las llamo así, porque según la leyenda, Noé, al recibir la rama de olivo del pico de la paloma que le anunciaba el fin del diluvio universal, reunió todos los restos de granos y frutos secos que había en los compartimentos del arca, que eran diez, para hacer unas gachas, que hoy se llaman ashura, con las que celebrar la buena nueva.

Cada credo del lugar ha interpretado a su manera el número ritual de diez de las gachas. Para los hebreos es la celebración del fin del diluvio universal y de las gachas cocinadas con esos diez ingredientes. Para los musulmanes chiítas es otra cosa muy distinta. La Ashura es la fiesta en que se conmemoran los diez días anteriores al martirio y muerte del Imán Husayn ibn Alí, considerado legítimo heredero de Mahoma. Para los musulmanes sunitas, por el contrario, Ashura es un día de ayuno; conmemoran así el ayuno con el que Moisés agradeció la liberación del pueblo de Israel de manos de los egipcios. Mahoma solía ayunar en conmemoración de esta fecha y recomendaba hacerlos a los suyos ese día, el anterior y el posterior.

En la actualidad una preparación de ashura se vende en estas regiones muchas veces en un polvo precocido al que no hay que añadir más que agua y alguna fruta más.

La realidad es que preparado en casa con todo crudo es un plato delicioso, aromático y muy completo, porque tiene cereal, la cebada, leguminosas, garbanzos –la combinación que se da en todos los continentes, antiguos y nuevos, desde tiempos remotos de cereal y leguminosa que, con sus proteínas en conjunto, componen algo parecido a la proteína animal– y carillas, frutas diversas y frutos secos que completan 10 ingredientes y, a veces, más. Pero no importa para aquellos para los que no es un plato ritual, sino un desayuno o una comida completa muy rica.

En un puchero o cazo poner a cocer la cebada en su propia agua de remojo, con una pizca de sal y uno de los palos de canela. Al cabo de un rato añadir, si se quiere, el azúcar o la miel. Echar al cabo de 1 hora las frutas troceadas, las pasas, los garbanzos, las carillas y dejar cocer, añadiendo agua si hiciera falta, hasta que todo esté tierno y suave. Dejar templar, añadir el agua de rosas y enfriar.
Al mismo tiempo, hacer una compota en agua escasa con los orejones, ciruelas, higos, dátiles, las pasas, que se han reservado enteros, y el otro palo de canela . Se puede endulzar si así se quiere. Sacar la canela y dejar enfriar. El jugo será escaso.
Colocar las gachas en una ensaladera o fuente bonita, más plana que honda, mezcladas con la compota y su jugo. Espolvorear por encima los frutos secos, incluidos algunos pistachos, por el color, y los granos de granada. Regar, si se quiere, con más agua de rosas.

Es un desayuno maravilloso que se puede hacer para 3-4 días y conservar en el frigorífico resguardado del aire para que no se seque.

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